cansants

La força d’un sentiment

Ese era el eslogan espanyolista para la UEFA, y eso fue lo que se creo, emitió y se palpó. ¿Quién no saltó con el gol de Riera? ¿quién no se lamentó de la expulsión de Moisés? ¿quién no vió esperanzas con el gol de Jônatas?

No hablo de pericos. Los pericos somos diferentes, tenemos un sentimiento diferente al resto del aficionado al fútbol. Estamos acostumbrados al sufrimiento, a tener que esperar al minuto 92 para salvar el cuello, a luchar hasta el final venga lo que venga, sumidos en la nostalgia de tiempos mejores y con la esperanza de ir superando nuestros pequeños logros fundamentandonos en el trabajo de casa.

Y ese sentimiento lo sufrieron todos aquellos que vieron la final. ¿Quién no quería ver ganar al Espanyol? ¿conoceis a alguien? Culés, merengues y gente que no le gusta el futbol, todos ellos blanquiazules por un día, todos con la Fuerza de un Sentimiento, el sentimiento periquito.
Hay quien hasta vio la luz, y como el que cambia de religión, ahora se mira otros colores. Demostramos la fuerza, el sacrificio y el trabajo de un equipo joven y pobre, pero con doble dosis de motivación.

Quizás sea por la motivación, por ser siempre el David contra Goliat, o por ser el equipo con más catalanes en la plantilla y el que tiene más jugadores de la casa después del Athletic, o el simple recuerdo de la deuda moral de Leverkusen, que algo inaudito sucedió, todo el mundo sintió, lo que significa ser perico.

Y solo por eso, por todo el cariño recibido, después del disgusto, hoy estoy más contento que antes de jugar la Final.

Gracias a todos y Visca l’Espanyol!
Y ahora rezemos por una Wild Card de la UEFA.

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